Romànico

El arte prerrománico y románico andorrano ha preservado su esencia, su sencillez y su belleza desde los siglos XI y XII.

Campanares de torre

Las manifestaciones artísticas de este estilo arquitectónico en Andorra destacan por su sobriedad, las dimensiones reducidas de los edificios y la integración perfecta en el paisaje de montaña propio del Pirineo.

Suelen estar poco ornamentadas y cuentan con una sola nave, un ábside y un porche en la entrada. Uno de los signos más identificativos e importantes de estos templos son sus campanarios de torre o espadaña, empleados como método de comunicación entre pueblos y como elemento defensivo ante los ataques. En cuanto al interior, incluyen pinturas con una rica gama cromática que elogian la divinidad y la mayoría son obras de discípulos de los grandes maestros catalanes de antaño.

Sant Serni de Nagol

La situación geográfica del país ha favorecido la conservación de más de 40 iglesias y monumentos de estilo románico, repartidos en todo el territorio.

De esta cuarentena de monumentos siete se encuentran alrededor de la ciudad, de las que podemos destacar San Serni de Nagol, conocida por sus pinturas románicas. En el interior, el ábside está cubierto con bóveda de cuarto de esfera, se conserva el altar original y parte de la decoración románica (s. XII-XIII).

Aubinyà

En aquest sentit és interessant la iniciativa privada del municipi d’Aubinyà, molt proper a la ciutat, on es reprodueix un poble amb arquitectura d’estil medieval.

El lloc conté un mural artístic fet en ferro que recull personatges i llegendes tradicionals. El material d’aquesta peça artística i divulgadora no és casualitat, ja que tradicionalment la indústria del ferro es trobava molt arrelada al Principat.