Los artesanos de Auvinyà

Tranquilidad y paz cerca de la naturaleza, calles de piedra, aire puro y buenas vistas. Así es Auvinyà, un pueblo construido por iniciativa privada de la familia Fiter, que se remonta al siglo IX, cuando existía un asentamiento llamado Albigano, un nombre que ha evolucionado con el paso del tiempo hasta convertirse en Auvinyà, probablemente derivado de vid.

En 2005, se inició la construcción del ensanche del casco antiguo, un proyecto que se prolongó durante casi cinco años y todavía hoy sigue en expansión. Actualmente hay veinte casas y la iglesia dedicada a San Ivo, que se sumaron a algunas casas solariegas que ya existían en el pueblo. "Un proyecto hecho con ilusión y en memoria de mi padre", según explica Ricard Fiter, el artífice de este proyecto.

Ricard Fiter, abogado de profesión, tuvo que documentarse mucho y confiar en un equipo de arquitectos para recrear lo que podría ser un pueblo andorrano de la Edad Media.

Él mismo fue diseñando cada uno de los rincones. No hay ninguna casa igual, cada una tiene un tamaño y materiales diferentes, muchos de ellos recuperados de otros lugares de Andorra. Hay dos torres medievales, ocho paneles de hierro que resumen todas las épocas y la historia del país, dos puentes románicos y algunas piezas singulares, como algunas puertas de entrada a las casas, adquiridas en anticuarios. Las farolas, balcones o rejas hechas a mano reconstruyen un proyecto de arquitectura tradicional andorrana.

El sitio está lleno de piezas de artesanía en madera, hierro y piedra. Diferentes artistas y artesanos ha trabajado bajo el mecenazgo de la familia impulsora de este sitio. Actualmente todavía está en construcción y ampliación​.

Todos los trabajos de artesanía en forja se deben a los artistas Jacobo y Marino Franco Asensi https://forgingartbcn.com/es/ . Su participación se extiende desde 2005 hasta este mismo año. Sus trabajos los encontramos a lo largo de todo el pueblo en cada uno de los nombres de las casas, así como decoraciones varias en farolas, ventanas, estripagecs o barandillas. Cabe destacar, de creación más reciente, la Casa del Frare o la barandilla y farolas dedicadas a los cuatro elementos.

Detalles de los nombres de cada casa de Auvinyà – Jacobo i Marino Franco​.

Otros detalles – Jacobo i Marino Franco​.

Cal Frare - Jacobo Franco.

Los cuatro elementos – Jacobo Franco.

Por otro lado, podemos encontrar excelentes trabajos en madera, obra de Martino Ramos y Luis Pereira en diferentes fachadas o en el forjado de la iglesia de San Ivo.

Artesonado de San Ivo y fachada de una casa – Martino Ramos.

Muy singular es también la colección de chimeneas realizadas por Ramon Orella y la construcción de la Iglesia. Así como las construcciones de los puentes y escaleras de piedra de imitación románica de Tonet Naudí.

Chimeneas y campanario de San Ivo – Ramon Orella.

Puente y escalera de estilo románico – Tonet Naudí.

El pueblo también disfruta de obras artísticas perfectamente incluidas en su entorno, como los murales de mosaico de Alfons Valdés, las gárgolas de Casa Vargas (La Bisbal) o la espectacular escultura de “El niño del pincho” de Luigi Bienaimé (escultor italiano del siglo XIX) con el que la familia Fiter hace un homenaje a las generaciones más jóvenes.

Mosaico de Alfons Valdés.

Gárgolas – Casa Vargas.

El nen de la punxa (El niño del pincho) – Luigi Bienaimé.

Por doquier encontramos también multitud de objetos antiguos recuperados y perfectamente encajados en sus diferentes ubicaciones. Desde un altar románico hasta una pila bautismal, pasando por puertas antiguas, capiteles y frisos de madera, timbres antiguos de hierro, rejas y “estripagecs”, o la cerradura y llave de la capilla.

San Ivo - Altar románico recuperado.

San Ivo – Cerradura y llave de forja recuperados.

Por último, vale la pena hacer un inciso de la pieza de mármol hecha por MARMESA con la ayuda del Institut d'Estudis Andorrans, que nos explica la distancia en kilómetros que hay entre el pueblo de Auvinyà y diferentes ciudades del mundo.